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La cámara que ves arriba es el caballo de Troya de Hollywood. Cuesta 5000 € pero tiene el mismo corazón, sensor y ciencia de color que cámaras que cuestan el triple. Estamos hablando de la Blackmagic Pyxis 12K, una maravilla de la ingeniería.
Características principales de la Pyxis 12K
La Pyxis 12K incluye un sensor de un segmento más elevado que montan, por ejemplo, las Ursa 12K, que cuestan muchísimo más, en una cámara que cuesta 5000 € aproximadamente. Es una cámara pensada para proyectos más cinematográficos, para creadores de contenido un poco más exigentes, pequeños rodajes, documentales, videoclips, casi a nivel profesional. Tiene unas especificaciones de cámara profesional absoluta y, bien iluminada, con unos buenos focos y un buen director de fotografía, esta cámara es una auténtica virguería.

Blackmagic Pyxis 12K
Lo primero que me ha sorprendido, más allá de su manejo, que me parece bastante correcto, es el peso. Y luego, el detalle de que está muy destinada a los ayudantes de cámara y foquistas: ver el menú principal y el LCD en un lateral de la misma. Eso está muy bien. Además, tenemos 16 pasos de rango dinámico. La Pyxis 6K tiene el mismo tamaño, pero un rango dinámico de 13 pasos. Esta 12K se queda más cerca del rango de una Arri Alexa, por ejemplo.
En cuanto a conectividad y posibilidades de trabajo, tenemos una conexión Ethernet de 10G, conexionex mini XLR, dos salidas SDI, una de ellas para sincronización de código de tiempo, y dos ranuras de CF Express. Por cierto, esta cámara no permite grabar en otros formatos, como ProRes. Con una tarjeta de 1 TB CF Express en Blackmagic RAW a velocidad constante 3:1, a 12K en Open Gate a 32 fps, permite grabar la friolera de 22 minutos y 33 segundos. Mientras que, si lo pasamos a Blackmagic RAW a 4K, a un ratio de compresión 12:1, sí permite grabar mucho más: 3 horas, 49 minutos y 29 segundos en una tarjeta de 1 TB formateada. Eso es para que nos hagamos una idea de la enorme calidad que da este sensor encerrado en este cubo.
El sensor tiene 98 megapíxeles cuando grabamos al máximo de calidad, de tamaño, en Open Gate a 12K. Además, el Open Gate y tanta resolución nos permiten reencuadrar dentro de nuestras producciones cinematográficas. A David Fincher, conocido por reencuadrar en todas sus películas, esto le encantaría (aunque él use Red One).
Nos da mucha cancha a los cineastas para «arreglar» lo que quizás en rodaje no estaba del todo bien, ya que es una definición bestial. También te puede servir para estabilizar la imagen si estás grabando a mano, y por supuesto para efectos visuales, que agradecen cuanta más resolución, mejor. Es verdad que el procesamiento también será una barbaridad, necesitamos una buena máquina, pero a cambio, más definición implica más precisión para aplicar los efectos visuales.
Una cosa muy interesante: cuando cambias la resolución, esta cámara no aplica cropping. Muchas cámaras, al cambiar la resolución, cambian un poquito el crop, y eso es un engorro para los directores de fotografía. Esta cámara no, nativamente te lo da todo.
El corazón de la Pyxis 12K
Y esta cámara también monta un sensor RGBW, una patente de Blackmagic Design. La mayoría de las cámaras (Sony, Canon, incluso otras Blackmagic) usan un sensor con filtro de Bayer, donde por cada cuatro píxeles, dos son verdes, uno es rojo y otro azul. El procesador interpola la información.
La Pyxis 12K juega en otra liga. Su sensor tiene un diseño RGBW: rojo, verde, azul y blanco. ¿Por qué es revolucionario? Por la luminancia pura. Al tener píxeles blancos o transparentes, el sensor captura luz pura sin que el filtro de color la frene. Esto genera una estructura de ruido mucho más fina, parecida al grano de una película, en lugar del ruido digital cromático (manchas de colores). El resultado es que, cuando grabas en 8K o 4K y hacemos downsampling, no hay aliasing ni efectos de muaré en las texturas de ropa o edificios.
Lo mejor y lo peor
Así que, con todo esto, ¿cuáles son los puntos más positivos y negativos que le has encontrado? Empecemos por los positivos.
Una de sus grandes bazas es el rango dinámico, que va a ser una delicia para cualquier director de fotografía o colorista, aunque conlleva mucho workflow (que DaVinci Resolve lo maneja bien). También está lo modular de la cámara, que tenga varios sistemas de rail, de nato y de diferentes tornillos 1/4, 3/8 para poner un handle por arriba. Es decir, la puedes modular, lo cual es muy cómodo para un operador.
Otra cosa que me ha gustado mucho, pensando en los filmmakers, es que se ofrece también en montura L, que permite tener compatibilidad con objetivos un poquito más económicos que otros tipos de objetivos con otras monturas.
Puntos negativos: le falta el ND. El rolling shutter que tiene cuando hacemos ciertos paneos, que vamos a notar sobre todo en resoluciones más altas. Y sobre todo, un caballo de batalla: el autofoco. A día de hoy estamos por la versión 10 del firmware y todavía no tenemos autofoco continuo. Blackmagic ha prometido que habrá autofoco continuo para esta cámara, y cuando llegue, será un pelotazo absoluto.

Pantalla de la Pyxis 12K
Además, es cierto que es algo «glotona» de batería, sobre todo por el ventilador y el sensor tan potente que procesa muchísima información. Pero tengo que confesar que la batería me ha durado más de lo esperado, aunque evidentemente, aquí te recomiendo tener recambios, una buena batería y, por supuesto, una buena power bank.
Por último, es un pelín ruidosa. En entornos de silencio absoluto, se escucha un poquito el soplido del ventilador. No es nada escandaloso, pero hay que tenerlo en cuenta si quieres rodar una escena silenciosa.
Conclusión
Se trata de una cámara más orientada al cine, no es tan guerrillera como podrían ser las Pocket Cinema Camera. Primero de todo, eché muchísimo de menos una pantalla en la parte trasera. El hecho de que por defecto tengamos una pantalla en el lateral automáticamente la descarta como cámara para filmmakers para grabaciones más versátiles o espontáneas.
Esta cámara la recomiendo sobre todo para entornos controlados en los que podamos tener un monitor de apoyo, como un viewfinder o un monitor externo.
